FIN DE SEMANA EN TEPOZTLÁN, MORELOS

Tepoz” es un lindo destino de Morelos si buscas qué hacer el fin de semana cerca del DF. Conoce cómo llegar a Tepoztlán y disfruta de este pueblo mágico.

Tepoztlán, Morelos es el lugar ideal a donde ir el fin de semana si lo que quieres es relajarte y disfrutar de la naturaleza. Los lugares de Tepoztlán que puedes visitar van desde el famoso cerro Tepozteco hasta las deliciosas Teposnieves. Lee esta guía de México Desconocido y pasa un lindo fin de semana en Tepoztlán.

Aunque sea un poco tarde, vale la pena llegar a comer a AXITLA, al final de la Avenida del Tepozteco, la misma por donde se llega viniendo por la carretera de cuota México-Cuernavaca. En Axitla, a unos pasos de los manantiales y de la Cruz en la que se bautizó al último monarca de la región coloquialmente llamada “Tepoz“, hay un restaurante especializado en comida mexicana que es punto obligado en la agenda de este fin de semana cerca del DF..

De regreso bajamos a dar una vuelta por la región new age, id est, por Revolución, de “Av. del Tepoz” para abajo. En el camino me desvío media cuadra para ver la IGLESIA DE SAN MIGUEL, con su discreta torre y el kiosco adornado de lagartijas, emblema del barrio. Aquí se encuentran las tiendas de artesanías en las que igual se venden batiks, que máscaras mexicanas, cerámica de Tonalá que tallas de ébano africano.

Tepoztlan

En realidad, estamos en un ecléctico TIANGUIS donde pueden verse desde artesanías como las casitas talladas en espina de pochote hasta camisetas, frutas y, por supuesto, incienso y piedras de colores. Allí, conocí a Alfredo Martínez, artesano tepozteco que empezó con el pochote y actualmente aplica sus saberes a la artesanía de muebles. Amablemente, me invita a conocer su taller.

En el extremo oriente de la plaza está el EX CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA NATIVIDAD, construido a mediados del siglo XVI, convertido en Museo en 1939 y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994. Allí observamos, en primer lugar, la decoración del arco en la fachada del atrio que cambia cada año y donde se narran las tradiciones del pueblo en un dibujo de Arturo Demesa en el que participaron decenas de personas pegando todo tipo de semillas.

En el atrio, donde sólo subsiste una de las capillas posas, se da catecismo a la sombra de los árboles y al fondo está la iglesia, flanqueada a nuestra derecha por los restos de la capilla abierta y a la izquierda por el ex Convento, en el que admiramos la magnificencia del edificio. Nos explican los trabajos de restauración que se vienen realizando desde hace ocho años para rescatar sus2400 m2 de frescos, así como bóvedas, celdas y jardines. Además, el museo presenta exposiciones sobre historia, ecología, costumbres y personajes célebres del pueblo.

A espaldas del Convento está el Museo donde se presenta la colección arqueológica donada por CARLOS PELLICER, quien vivió aquí. Este pequeño museo se inauguró en 1964 y actualmente es manejado por la Asociación de Amigos de Tepoztlán.

Empieza a pegar el sol y salen al rescate las “tepoznieves”, de las que elijo la versión maracuyá.

De regreso en el hotel aprovecho para tirarme un rato al sol y empiezo un libro de Pablo Soler que cuenta las historias y leyendas de este pueblo con sabiduría y elegancia en un pequeño volumen que junta investigación seria y narración ligera.

 

Nos encontramos con Alfredo en la plaza y vamos a su taller, donde me muestra alguna de las tallas que hacía antes y que son sus preferidas aunque, como dice, no se pagan. Al ver su trabajo actual le comento que se parece a las tallas con que adornan las “tepoznieves” y me explica que él es quien se las hace a partir de que en una exposición les asignaron a los dos el mismo espacio.

 

Domingo

Hay quien para subir al cerro espera al equinoccio y se viste de blanco, quien sube con vela el 8 de septiembre, quien se las ha ingeniado para pasar la noche en la pirámide y quien, como mínima precaución, lo hace a las horas en que el sol es más benigno.tepozteco

 

Hay en el sitio pinturas rupestres no fechadas y una pirámide corona a su más insigne elevación y su contraparte católica, el convento de la Natividad de Nuestra Señora que es la más destacada de sus construcciones. Proliferan los grupos sufis y los practicantes del budismo tibetano que han encontrado aquí un lugar propicio para la meditación. Además, están las tradiciones –como el brinco del chinelo en vísperas del Miércoles de Ceniza–, los artesanos viejos y nuevos, algunos hoteles y restaurantes muy lujosos, así como buena cantidad de charlatanes, traficantes de la “buena onda” y asiduos del infinity chanel que afirman que en el Cerro del Vigilante hay un ovnipuerto. Ha cobrado actualidad la controversia del campo de golf y la lucha de Tepoztlán, que todavía enciende ciertos ánimos.

 

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